Mostrando entradas con la etiqueta bogotá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bogotá. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de septiembre de 2007

A mis amigos

En Colombia, mí país de origen, septiembre es el mes en que los amigos se desean bienaventuranzas, renuevan su amistad, y se hacen regalos. Siendo yo estudiante en la secundaria, los amigos y amigas participamos en un juego llamado “el amigo secreto”, donde luego de una tómbola tu sabes a quien harás un regalo, pero en el que no sabes quien te dará un presente; en aquella ocasión me correspondió un disco, a los más jóvenes que leerán esto, les será ajeno la existencia de los discos de vinilo y aun más aquellos discos de 45 revoluciones por minuto; el disco, que se convirtió -junto con Rayuela de Julio Cortazar- en objeto indispensable en todas mis mudanzas, es un poema – Desiderata, un dictado un tanto polémico- que ha surcado mí vida, casi como los surcos impresos en el vinilo lo son para el poema; en esta ocasión hago un homenaje a todos mis amigos –conocidos o no- a través de la recordación de mí amiga secreta del 79 y su disco de vinilo de 45 rpm.

Desiderata
(Fred Werner)

Camina placido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio; en cuanto sea posible, y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas; enuncia tu verdad de una manera serena y clara, y escucha a los demás, incluso al torpe he ignorante, también ellos tiene su propia historia; esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu; si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tu.

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes; mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea, ella es un tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos; se cauto en tus negocios pues el mundo esta lleno de engaño, más no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe; hay muchas personas que se esfuerzan para alcanzar nobles ideales, la vida esta llena de heroísmos; se sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños es perenne como la hierba; acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud; cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas, muchos temores nacen de la fatiga y la soledad, sobre una sana disciplina se benigno contigo mismo; tu eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir, sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debemos estar en paz con Dios, cualquiera sea tu idea de él, y sean cuales quieran tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz en tu alma en la bulliciosa confusión de la vida, aun con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo aún es todavía hermoso; se cauto, esfuerzote por ser feliz!

jueves, 26 de abril de 2007

El Humo, es asunto de gerencia y política

El “día sin carro en la ciudad de Bogotá” del 2006, pudo ser una banderilla más de esas que en la brava fiesta se le ponen a ese problema que es el “aire” que se respira en Bogotá. Igual que todos los días, los que utilizamos la bicicleta para movilizarnos, llegamos llenos de hollín la piel y las fosas nasales, síntoma del mal aire y por extensión de la pésima combustión de los autos que circularon. Sí, aunque ya hayan salido de circulación una proporción desconocida de buses y busetas desajustados, a las cuales sus motores fueron “convertidos” para usar diesel en lugar de gasolina, modificación que se hizo en los años 90 con la promesa de rebajar costos y la mejor combustión, todo impulsado por una campaña donde primaba el color verde, eso en alegoría ambiental, hoy por la fuerza de los acontecimientos, falsa premisa.

La ausencia de gerencia en la ciudad en los temas ambientales es alarmante. Concatenada a ella está el extraño silencio en la discusión que debe darse frente a la calidad de los combustibles que consume el “parque automotor”, a precios alómenos iguales a los pagados en otros lugares del mundo, donde las normas ambientales no tolerarían ni de lejos los niveles alarmantes de compuestos de carbono, azufre y óxidos de nitrógeno en la atmósfera, como en la que “respiramos” los bogotanos. Al igual que otras cosas en el país, la economía no marcha como nos dicen de forma reiterada los “gurús”, que debería marchar, en este caso, el mercado no es el mejor asignador de recursos. Pagamos tan caro por combustibles que son tan malos. Es posible que tras la cortina de humo, se escondan dos cosas: una, esa platica de bolsillo que para el gobierno nacional se ha convertido la sobretasa a la gasolina, y dos, el corporativismo sindical que se mueve en rededor de la “industria petrolera colombiana”, las dos a la una incidiendo en el atraso de la inversión en la industria estratégica de la refinación.

Es posible que pedalear diariamente, en medio del humo y la selva que es el transito de la ciudad, hagan que las cosas se vean de otro color. La ausencia de Estado, hace, en no pocas oportunidades, casi insufrible esta opción de transporte. Como negar que la red de ciclorutas es buena?, el solo hecho de utilizar 35 minutos sobre mí caballito de acero, en el lugar de los 50 o 60 minutos en un bus, de lejos negaría una critica cáustica a su existencia. No obstante, algunas de las tareas de incidencia política para hacer viable la movilidad en bicicleta -usada diariamente en apariencia por muchos de extracción social humilde- en la ciudad de hoy son: a) El Humo y sus problemas asociados a la salud pública; transitar por la avenida el Espectador, la carrera 13, o la ciudad de Cali es un acto de suicidio si se hace sin un adecuado tapabocas industrial. b) El ruido; además de los tubos de escape, se tienen toda suerte de ruidos para ejercer poder intimidatorio la mayoría de las veces, si no es así, como entender el estridente pito de los taxistas advirtiendo su presencia, paso y prisa. O los frenazos, aceleradas y sirenas de los escoltas y su protegido, por no mencionar tanta ambulancia a la caza de cliente, son frecuentes 5 o más de esas en un accidente con un solo paciente; en la cuidad el ruido va más lejos de lo soportable. c) La costumbre de peatonalizar la calle; la usanza de ocupar o caminar sobre la vía y no en el uso del anden peatonal es totalmente valida sobre la ciclóruta, transitar por la carrera 11 o la carrera 13 es una odisea aun con unos frenos muy bien calibrados. Bueno allí hay graves problemas de diseño, incluso indicados cuando eran construidas. d) Lo desconectada en algunas zonas de la red existente de ciclorutas, eso además del trazado, diseño y materiales de ellas. e) La inseguridad; en lo personal la ausencia de parqueaderos vigilados propiciaron que me fuese robada una bicicleta que valía 3 veces más que en la que actualmente me trasporto. f) La asignación de enemigo que los conductores de autos privados le dan a la bicicleta, de seguro eso nacido en esa extraña amalgama del “estatus del auto” y una asignación de mayor valoración de la maquina sobre la integridad o la vida de los peatones o ciclistas, hay que decirlo, muchos de estos de una imprudencia infinita. Muchos vemos con muy buenos ojos la necesidad de nuevos y exigentes mecanismos de refrendación y expedición de licencias de conducción de autos. g) El pretendido Estado que institucionaliza el salvajismo. La “exigencia” de un casco -que de bien poco sirve ante la envestida de cualquier conductor- oculta el canje de dos conceptos fundamentales, uno el que una sociedad solidaria debe dar a sus asociados protegiéndolos en todo evento de la vida social; por el del “defiéndase”; es la claudicación del Estado frente a la falta de coherencia de su tarea en la educación y la protección ante la desigualdad. Ante eso a los ciudadanos solo nos queda la desobediencia civil frente a tan incomodo, inútil y feo gorrito. A pesar de todo, la flexibilidad de la bicicleta, los apenas 35 minutos, la independencia, lo económico, el tiempo para pensar, la buena pierna que mantiene, y por lo menos 200 días al año de buen tiempo, me hacen insistir diariamente sobre mí sillín.

Finalmente, y frente al problema ambiental más gravoso, además de la importación de diesel ya propuesta por la administración distrital, junto con una mayor regularidad en la inspección de la sincronización de carburación, se deberá ser más creativo. Porque no pensarse que los carros oficiales, en especial esas busetas de la ETB carburen adecuadamente, no le recomendaría a mí amigo el Dr Orduz que pedaleara un instante tras uno de esos carritos. Porque no pensarse una cláusula de condicionalidad u otro sí, para todo contrato que suscriba el distrito para ejecución de obras, ese dirigido a la sincronización de toda la maquinaria y vehículo que en ellas intervenga. Porque no pactar los asuntos de sincronización con los distribuidores de mercancías en la ciudad; los camiones de distribución de refrescos, cervezas y lácteos, no son ejemplo a seguir en asuntos de combustión. Porque no actuar sobre dos problemas (congestión y polución) regulando las frecuencia –en términos de tiempo entre uno y otro sobre la misma ruta- del transporte urbano. De seguro en algún lado de la licencia de operación expedida a las empresas de transporte público, el distrito tiene el rol de regulador, eso incluso para el transporte intermunicipal que parte o arriba a la ciudad.

Es totalmente cierto, esa izquierda de la que el alcalde es una de sus caras, se juega en los dos años que restan de administración el futuro en mayores encargos, es la primera vez que se hace gerencia y harto que ha costado y mucho queda por aprender; es cierto que está por delante la reforma administrativa y la permanencia del programa “Bogotá sin hambre” -niña de muchos ojos-, pero hay que respirar.

Alejandro Vakèen.

3 febrero 2006